Foro Makineros 90's
Visitante

0 Usuarios y 1 Visitante están viendo este tema.

10 años sin la "RUTA DEL BAKALAO" (O más..)
« en: 19 de Octubre de 2015, 14:55:03 pm »
10 años sin la RUTA DEL BAKALAO.. (O más..)

¡Viva la fiesta!


Se cumple una década de la caída en desgracia de la ru- ta del bakalao, aquella peregrinación de fiesteros que, de viernes a martes, recorría los clubes de la costa valenciana. LA LUNA comprueba el estado y la geografía actual de la «ruta destroy» y habla con algunos de sus protagonistas, incluido el autor del himno «Así me gusta a mí», Chimo Bayo

_______________________________________________


EL HOMBRE (Y LA) MÁKINA.

Nostálgicos treinteañeros se agolpan frente a la cabina de la Sala Bounty de Valencia. Es viernes, 27 de febrero, apenas la una de la madrugada y los bares siguen abiertos, pero un centenar de personas ha preferido acudir temprano a esta discoteca del centro. «Luces apagadas, hermanos», brama una voz tras el haz de luz que proyecta el par de bombillas acopladas a sus gafas de sol. Chimo Bayo vuelve del olvido para castigar con sus ripios un fondo de música industrial. El respetable ruge entre la guasa y la añoranza.

La exhumación del denostado DJ no es gratuita. Esta noche se presenta En èxtasi, el primer estudio digno del fenómeno conocido como la ruta del bakalao y Chimo es la estrella invitada del evento. Por algo el éxito internacional de Así me gusta a mí, su megahit de 1991 (número 1 en Japón e Israel), marcó el punto de inflexión de un movimiento que instauró el nuevo modelo de fin de semana -de viernes a martes- a golpe de acelerón techno y velocidad química. Una década después de que la demonización de los medios y los vapuleos de las fuerzas del orden acabaran con la ruta destroy, el periodista de investigación Joan Oleaque, autor de En èxtasi (editado en catalán por Ara Llibres), analiza la ligazón entre drogas recreativas, discoteca y música de baile. Es decir, lo que conocemos como la fiesta. Ni denosta ni ensalza, sino que fija las bases de un terreno quebradizo que todavía hoy despierta susceptibilidades.

No siempre fue así. Hubo un tiempo en que Valencia era un hervidero underground reunido en torno a las discotecas de la costa. Lo dijo Tony Wilson, el gurú del superclub mancuniano The Haçienda y capo del sello Factory: «Las ciudades medianas como Manchester y Valencia son vivero de grandes cosas». Seguro: a principios de los 80, la ciudad se forjó una personalidad propia, empujada por un potencial creativo al alza y una urgente necesidad de figurar. Por entonces, las discotecas convencionales aún lucían espejos en las columnas y pajaritas en el cuello de sus camareros. Olían al rancio de la moqueta y a la hamburguesa del bar contiguo. Así que los espíritus inquietos buscaron refugios donde pinchar sus discos raros. Por ejemplo, Barraca, una disco de pueblo ubicada en una zona de veraneo a 35 kilómetros de la capital mediterránea.

Punks, rockers, neorrománticos y tribus de todo pelaje encontraron allí su santuario. «Tenía un carácter rural, interclasista, nada vanidoso ni exclusivo», recuerda Vicente Pizcueta, director del local y del no menos mítico Chocolate en sus etapas mágicas. Las sesiones que mezclaban a Tom Waits con Nina Hagen, Joy Division, Gary Numan y Dead Or Alive pronto conocerían réplicas en las cercanías. Chocolate y Spook Factory se erigieron en complemento after hours. Y así se conformó un itinerario lúdico en la carretera de El Saler auspiciado por el gobierno autonómico socialista. La ley permitía horarios intempestivos porque se vivía una borrachera de libertad y en las afueras no hay vecinos a los que molestar.




HISTORIAS PARA NO DORMIR.

Cuentan que, en una tienda de discos llamada Zig Zag, un chaval que escuchaba música a través de los cascos aullaba cuando un tema le ponía: «¡Esto es bacalao de Bilbao!».

A los profesionales que frecuentaban el local les hizo gracia el grito de guerra y comenzaron a emplear el término (que escribían vacalao) para definir la música de los clubes. Cuando en 1988 estalló en Ibiza el desfase acid house, la reacción valenciana fue de cerrazón: no hace falta que los ingleses vengan a darnos lecciones, de fiesta vamos sobrados, venían a decir. Y así nació la leyenda de la ciudad que nunca duerme. «Los valencianos tenían un parque de discotecas increíble y se comportaban de una manera tan innovadora como lógica: ¿por qué no alargar el fin de semana si es cuando la gente no trabaja y puede divertirse?». Quien justifica así las 72 horas non-stop de la ruta es Nando Dixcontrol, DJ de la escena barcelonesa. El problema fue que el fin de semana comenzó a vivirse como si fuera el último.

En los 90, se extinguió por completo la vocación transgresora de las salas y la oferta de ocio se industrializó. «Las discotecas se anunciaban en las paradas de metro y su sentido se desvirtuó, porque no podían ser algo en torno a lo cual girara la vida de las personas», censura Pizcueta, hoy responsable de comunicación de empresas de hostelería recreativa.

La música sintética barrió al pop rock y tomó los altavoces en su variante chunda-chunda. Las salas de capacidad media (500 personas) se vieron desplazadas por macrodiscotecas que satisfacían las necesidades de 2.500 fiesteros. «Se puso de moda saltar de local en local a través de un horario que serpenteaban de viernes a martes», explica Oleaque. La inauguración de la sala Espiral trasladó la marcha de la costa hacia el interior y revistió el sonido de mayor contundencia.

La gente del barrio se sumó a la fiesta. El circuito integró nuevos clubes como Puzzle, NOD, Heaven y ACTV. Encima, un decreto que ampliaba una ley autonómica del año 91 permitió la apertura de zonas especiales fuera del centro urbano para salas sin límite horario. «Poco a poco, la dinámica se fue popularizando, porque todo el mundo quería ser moderno y aparentarlo se convirtió en un valor muy preciado», justifica Oleaque.

«La mediocridad se apoderó de Valencia -sentencia Chimo Bayo-. El sonido se banalizó y tomó velocidad. Y la culpa fue de los sellos. Los DJs no componían la música que querían por la coacción de la industria». El bakalao se convirtió en negocio, claro, y la radio multiplicaba rápidamente el fenómeno a través de las ondas. Fue decisiva una emisora pirata, Radio L'Horta, que logró su licencia municipal mediante una política de hechos consumados: la adopción del estilo la había catapultado a los 100.000 oyentes.





MIEDO Y ASCO EN VALENCIA.

Tras la resaca del 92, la crisis económica sacudió España y el crimen de Alcácer la convulsionó. La prensa sensacionalista, ávida de carnaza, se cebó en el despendole discotequero, un filón para el titular de impacto. Los periodistas radicalizaron la palabra iniciática escribiéndola con k. «En el bakalao encontraron el chivo expiatorio a todos lo males. No se preguntaron si la droga era culpable o síntoma de la perdición juvenil, no buscaron las razones de la existencia de una adolescencia perturbada», critica Joan Oleaque. Los padres se desayunaban con sus retoños retratados en la prensa, desencajados en los párkings de las discos en la mañana del Día del Señor. Los medios aseveraron la existencia de un peregrinaje de discotecas que enlazaba Madrid con Valencia, pasando por Toledo. El responsable provincial de Tráfico del momento, Roberto Ramírez, se puso en el ojo del huracán al declarar públicamente que aquello era falso: «No existe una ruta de after hours que una las dos ciudades».

No obstante, la sociedad estaba ya conmocionada y la clase política no tardó en tomar medidas. Se pusieron a la orden del día controles masivos de alcoholemia y drogas. «Si pretendían reducir los accidentes de tráfico podían haber arreglado las carreteras, porque algunas no estaban preparadas para el tránsito nocturno masivo», reflexiona el DJ valenciano Luis Bonías. También se intervinieron los teléfonos de los empresarios de las discotecas y la policía secreta irrumpió en las salas. El sector hostelero se defendió declarando en rueda de prensa que la droga era un problema de la sociedad, no sólo de los clubes, mientras se les trataba de perversos, mentirosos y mafiosos.

«Cualquier accidente de tráfico con muertos se atribuía a la fiesta, aunque fuera un dominguero que venía bebido de comerse una paella», ironiza Olea- que. Lo curioso es que el asedio provocó la resistencia de los usuarios y la incorporación de nuevos acólitos. «La huida hacia delante abocó al abismo: la seguridad de las salas se encargó a seudo skinheads, los camellos ya no pertenecían a la fiesta, los garrulos insultaban a los gays y las mujeres eran tratadas como putas». Joselito -sí, el ex Pequeño Ruiseñor-, abrió una sala ad hoc y los Pitufos Makineros versioneron éxitos de la radiofórmula.

Estigmatizada y echada a perder, la otrora Ibiza peninsular se sumió en la culpa. Todos miraron hacia otro lado y comenzó la diáspora. La fiesta se hizo fuerte hacia el norte y el oeste. Vitoria, Valladolid y, sobre todo, el cinturón industrial de Barcelona (el estilo denominado mákina es en realidad una variante catalana y embrutecida del bakalao) recogieron el guante en sus catedrales del techno (sic). Desde entonces no lo han soltado, aunque ya nadie hable de ruta alguna. Desde luego no en Valencia, por mucho que Chimo Bayo haya resucitado. ¡Ju-já!


_______________________________________________



HÁBITO «DESTROY»



Como dice el clásico rockabilly de Los Rebeldes, muchos se enamoraron de la mescalina en la Luna de Valencia, allá por 1983. Los efectos de las cápsulas eran la euforia rítmica, el hedonismo, el narcisismo y la exaltación de la amistad. En la pista, todas las tribus bailaban hermanadas por el buen rollo. «Lo que se vetaba eran las despedidas de soltero, porque la gente iba bebida y resultaba problemática», recuerda Vicente Pizcueta.

Pronto apareció el speed. La subida del compuesto anfetamínico se jaleaba agitando botellines de agua al grito de «¡Toma, toma!». «Era una auténtica droga para las masas y provocaba el baile de un autómata víctima de un ataque epiléptico», ilustra Joan Oleaque. Después, la cocaína irrumpió arropada por la modernidad. Suponía la democratización de una sustancia de artistas, el champán de las sustancias ilegales. De esa época es una pintada recogida por Oleaque en su libro: «Quiero morir en los váteres de Spook Factory».

En el año 88 ya no había rastro de las mescas. Los tráficantes holandeses de éxtasis introdujeron el MDMA en Ibiza en plena eclosión del acid house. Las pastillas llegaban a Valencia en las maletas de los veraneantes en la isla. La sencillez de la composición hizo brotar pequeños laboratorios clandestinos de síntesis. La borrachera rítmica y sensual se compartía en cuartos de pastilla. «Los camellos eran colegas de la disco que iniciaban en una religión pagana con la pastilla como hostia consagrada», sigue el escritor. Su consumo evitaba colas en los baños y no producía sed, por lo que no impelía a beber alcohol como sucedía con la coca. No obstante las bondades de la droga del amor, no se excluyó a las precedentes y se pasó al policonsumo.

Con la accesibilidad, el consumo comenzó a vulgarizarse, dejó de ser un vehículo para convertirse en un fin en sí mismo. La gente se drogaba antes de entrar e incluso se quedaba en el párking porque les daba igual la sala. Pronto se advirtió que la ruta era un lucrativo negocio y elementos ajenos a la pista se hicieron los dueños del mercado. «Los chulos de barrio entraron en el trapicheo y empezaron las peleas entre bandas rivales. Yo he visto pinchar ruedas, tirar piedras y a tipos saltando como monos sobre los coches», dice Josep Toledo.

Se impusieron la adulteración y los timos, con lo que el consumidor debía aumentar la dosis para lograr el efecto deseado: ocho pastillas en una noche. Las primeras víctimas del éxtasis se dieron en Barcelona un par de años después del linchamiento mediático de la ruta valenciana. «Cuanta más gente inexperta acudía, mayores posibilidades había de morir de sobre-dosis, ya que, a medida que el fenómeno fue a mayores en plan garrulo, lo que contaba era el desfase y molaba más quien más se colocase. Obviamente esa extraña épica puede pagarse cara», zanja Oleaque.


_______________________________________________



RUTA 2004



«El bakalao no ha muerto, ha sido asimilado por el sistema», advierte Joan Oleaque. Tras la criminalización de la ruta en 1994, toda una generación perdida para la música electrónica se dedicó a escuchar a Luis Miguel o emprendió un flashback curiosísimo que en Valencia han llamado remember, un revival que fomentó la escucha de los grandes éxitos de los 80. Superado el estigma, los adolescentes actuales viven el ocio sin complejos.

«La nueva generación venera aquello como símbolo iniciático de la fiesta. La ruta vuelve con la fuerza de un mito para gente joven muy popular», continúa Oleaque. Hoy, la práctica del neobakalao en Levante se limita a los reductos de Chocolate y Apache en Valencia, Pirámide en Castellón y Virtual en Alicante. De los templos de la época en la propia capital valenciana también resisten Puzzle y Barraca, mientras que Heaven y The Face han cerrado y la legendaria ACTV se ha convertido en un antro de salsa y música ligera de la factoría OT bautizado Akuarela.

Pero el meollo se encuentra al norte. La ruta ya se había desplazado hacia Cataluña (de Pallafrugel a Igualanda, pasando por Mataró) en su momento y sus catedrales del techno siguen convocando a las masas de fin de semana, aunque ya no sea en el nombre del bakalo propiamente dicho (mákina, en todo caso): Xque, con los populares DJs Pastis y Buenri al frente; Scorpia, Pont Aeri, Marte, Kontrol, Chasis, Kratter... Hay hasta quien no duda en incluir a la veterena Florida 135 (Fraga, Huesca), por más que su política musical no tenga nada que ver.

Hacia el oeste discurren rutas alternativas como la vallisoletana (cuajada de macros entre la capital pucelana y Medina del Campo) y, un poco más arriba, la que recorre el País Vasco desde Bilbao hasta Vitoria -muy controlada por la Guardia Civil por el menudeo de drogas-, con ramificación hacia Pamplona. Tampoco es desdeñable la conexión toledana, que en realidad comienza al sur de la Comunidad de Madrid para alcanzar Talavera de la Reina.

Las nuevas etiquetas para la música dura bañada en sudor son estilos germanos con diferentes matices de velocidad y melodía: harddance, hard trance, hardcore, progressive y hardstyle. En definitiva, música electrónica de batalla a disfrutar en chándal,contestación del fenómeno pandilla al rollo elitista de los clubes de electrónica de mayor calidad. Los modernos bakaladeros (ahora también llamados poligoneros debido a la acotación de las discos en polígonos industriales) hacen gala barriobajera con elementos de hip hop.

Aunque de aquellos polvos vienen estos lodos, el bakalao era un concepto destinado a un público disperso, abierto a todas las tribus, mientras que el sonido actual se dirige a un público muy definido, de extrarradio. «Alienante no es el ocio, sino el mundo en el que vivimos. Resulta más pernicioso OT y GH que la música electrónica -reflexiona Vicente Pizcueta, vicepresidente de Controla Club, ONG dedicada a la prevención del impacto de las drogas-. La juventud no acude con criterio y capacidad crítica porque existe un gran empobrecimiento cultural. Además, no hay que criminalizar al adolescente actual por su aspecto, el nivel de conflictividad es el mismo. Sería caer en la trampa que ya se nos tendió en los 90».

Desconectado Dj Jedu

  • *****
  • 1783
  • Sexo: Masculino
  • Desde Salamanca a toda makina!!
    • Ver Perfil
Re:10 años sin la "RUTA DEL BAKALAO" (O más..)
« Respuesta #1 en: 19 de Octubre de 2015, 15:23:15 pm »
Peazo de articulo, buenisimo y muy interesante :alavar: :alavar:
Re:10 años sin la "RUTA DEL BAKALAO" (O más..)
« Respuesta #2 en: 23 de Octubre de 2015, 12:51:46 pm »
Como curiosidad, voy a comentar que En Valencia se vivió una segunda ruta, sin makina, sin bakalao, muy dura en cuanto a drogas y 'seguir de fiesta', y que incluso tuvo reportajes en la televisión, recuerdo uno de antena 3 en el año 2004-2005 donde iban con un grupo de chicos que no paraban de meterse rallas, de hecho todo el parking estaba metiéndose rallas, que siempre he buscado por youtube y las redes y nunca he conseguido encontrar, era algo así como 'a toda pastilla' o parecido.. 

Este movimiento fue entre 2000 y 2006, aunque se empezó a forjar en 1999. La calidad musical era muy buena, house, techno, progressive house, en una linea similar a lo que en Barcelona fueron: Matinee de calle tarragona, hypic, Fritz, lokotron, madame y más tarde Merci, souvenir, etc pero con el característico toque Valenciano..

Los locales que formaron la segunda ruta fueron Barraca, Puzzle, Distrito, Friends, Sound Factory y  Chocolate (que esta si era makina/hardcore/jump).

Había más permisividad horaria que hoy en día:
Puzzle solía abrir viernes y sábado noche, su cierre eran pasadas las 10 o 11 de la mañana (los domingos un poco más).. y en días especiales como Fallas hasta las 16:00 de la tarde. Todos los domingos a las 17:00 volvían abrir con las míticas sesiones Sunday, que podían alargarse hasta la madrugada del lunes.
Distrito era un after puro y duro, que se encontraba en El Perelló, se podía ir andando desde Puzzle, de hecho mucha gente dejaba el coche en Puzzle y se iba andando hasta Distrito (unos 35 minutos), los domingos se solía ver gente andando por el arcén. Su horario era de 6:00 a 17:00 los domingos y el sábado hasta las 14:00. Antes de ser Distrito también tuvo otro nombre, creo que incluso durante un año fue Villa Adelina cuando cerraron el local junto a Barraca.
Barraca abría sábados noche y también los domingos a partir de las 14:00, aunque en los años 2000-2003 tuvo sesiones matinales los domingos por la mañana hasta la tarde, algunas de ellas aún empalmaron con la mítica discoteca Villa Adelina, en lo que fueron sus últimas sesiones, ya que pasó años malos entre 1997 y 2000(incluso convirtiendose en el after de Puzzle, si hubiera aguantado un poco más hubiera entrado de lleno en esta segunda ruta que os comento.
Spook con Sound Factory solía abrir viernes noche y sábados noche, podían cerrar también sobre las 10, aunque dependiendo la fecha mucho más tarde ....jeje
Friends Club, una discoteca impresionante y mítica como era Bananas decidieron abrirla de día y fue una bomba..., dicen que era tener Ibiza en Valencia o incluso mejor, los que la pisaron de día nunca la olvidarán, hay videos en la red y fotos os recomiendo verla, era inmensa, una mezcla entre Privilege y Puzzle. Su horario era de AFTER puro y duro, aunque también abría por la noche. En su mayoría de vida tuvo sesiones muy largas hasta llegar a 18 horas abierta, la mayoría de veces era de 6:00 hasta las 22:00  y aveces hasta la madrugada del lunes.
Chocolate, que aunque tenía otro estilo, también tenia horarios largos, noche + mañana hasta las 10-11-12 horas. Alguna gente salía de aquí se iba a Puzzle/Distrito/Friends.. 


Con todas estas salas y horarios se creo un gran desmadre, de hecho como siempre, no fueron las salas, fue la gente la que pedía más, y provocó de nuevo la posibilidad de estar de fiesta de viernes noche a lunes por la mañana.
Se corto todo paulatinamente entre 2006 y 2007 con controles muy fuertes de alcohol y drogas.
« Última modificación: 23 de Octubre de 2015, 13:10:16 pm por rutadestroy »

Desconectado DaTerror

  • Vinilo o Muerte
  • *****
  • 2183
  • Sexo: Masculino
  • !Thunderdome till we die!
    • Ver Perfil
    • Foro Makineros.com
Re:10 años sin la "RUTA DEL BAKALAO" (O más..)
« Respuesta #3 en: 23 de Octubre de 2015, 17:00:53 pm »
Como curiosidad, voy a comentar que En Valencia se vivió una segunda ruta, sin makina, sin bakalao, muy dura en cuanto a drogas y 'seguir de fiesta', y que incluso tuvo reportajes en la televisión, recuerdo uno de antena 3 en el año 2004-2005 donde iban con un grupo de chicos que no paraban de meterse rallas, de hecho todo el parking estaba metiéndose rallas, que siempre he buscado por youtube y las redes y nunca he conseguido encontrar, era algo así como 'a toda pastilla' o parecido.. 

Este movimiento fue entre 2000 y 2006, aunque se empezó a forjar en 1999. La calidad musical era muy buena, house, techno, progressive house, en una linea similar a lo que en Barcelona fueron: Matinee de calle tarragona, hypic, Fritz, lokotron, madame y más tarde Merci, souvenir, etc pero con el característico toque Valenciano..

Los locales que formaron la segunda ruta fueron Barraca, Puzzle, Distrito, Friends, Sound Factory y  Chocolate (que esta si era makina/hardcore/jump).

Había más permisividad horaria que hoy en día:
Puzzle solía abrir viernes y sábado noche, su cierre eran pasadas las 10 o 11 de la mañana (los domingos un poco más).. y en días especiales como Fallas hasta las 16:00 de la tarde. Todos los domingos a las 17:00 volvían abrir con las míticas sesiones Sunday, que podían alargarse hasta la madrugada del lunes.
Distrito era un after puro y duro, que se encontraba en El Perelló, se podía ir andando desde Puzzle, de hecho mucha gente dejaba el coche en Puzzle y se iba andando hasta Distrito (unos 35 minutos), los domingos se solía ver gente andando por el arcén. Su horario era de 6:00 a 17:00 los domingos y el sábado hasta las 14:00. Antes de ser Distrito también tuvo otro nombre, creo que incluso durante un año fue Villa Adelina cuando cerraron el local junto a Barraca.
Barraca abría sábados noche y también los domingos a partir de las 14:00, aunque en los años 2000-2003 tuvo sesiones matinales los domingos por la mañana hasta la tarde, algunas de ellas aún empalmaron con la mítica discoteca Villa Adelina, en lo que fueron sus últimas sesiones, ya que pasó años malos entre 1997 y 2000(incluso convirtiendose en el after de Puzzle, si hubiera aguantado un poco más hubiera entrado de lleno en esta segunda ruta que os comento.
Spook con Sound Factory solía abrir viernes noche y sábados noche, podían cerrar también sobre las 10, aunque dependiendo la fecha mucho más tarde ....jeje
Friends Club, una discoteca impresionante y mítica como era Bananas decidieron abrirla de día y fue una bomba..., dicen que era tener Ibiza en Valencia o incluso mejor, los que la pisaron de día nunca la olvidarán, hay videos en la red y fotos os recomiendo verla, era inmensa, una mezcla entre Privilege y Puzzle. Su horario era de AFTER puro y duro, aunque también abría por la noche. En su mayoría de vida tuvo sesiones muy largas hasta llegar a 18 horas abierta, la mayoría de veces era de 6:00 hasta las 22:00  y aveces hasta la madrugada del lunes.
Chocolate, que aunque tenía otro estilo, también tenia horarios largos, noche + mañana hasta las 10-11-12 horas. Alguna gente salía de aquí se iba a Puzzle/Distrito/Friends.. 


Con todas estas salas y horarios se creo un gran desmadre, de hecho como siempre, no fueron las salas, fue la gente la que pedía más, y provocó de nuevo la posibilidad de estar de fiesta de viernes noche a lunes por la mañana.
Se corto todo paulatinamente entre 2006 y 2007 con controles muy fuertes de alcohol y drogas.


Tienes razon, esa epoca la recuerdo como "Joder, pero que mierda de musica es esta" en discotecas grandes y miticas, aunque creo que entre esas salas se movial distintos estilos musicales. El hardhouse, o progressive llamado en madrid "POKY" nunca me ha gustado nada.

Yo segui con el Hardcore cuando acabo la makina (Para mi) Puesto que en el Xque se seguia pinchando mezclada con UK Hardcore. Y a veces me dejaba caer por sitios diferente como DSigual y Revival, ese progresivo y techno tranceotico me sacaba de mis casillas por las mañanas. Sin duda la mejor manera de finalizar los sabados.

No fue la mejor epoca, pero aun y asi se echa muchisimo de menos..
Modefoker
Re:10 años sin la "RUTA DEL BAKALAO" (O más..)
« Respuesta #4 en: 27 de Abril de 2016, 12:28:00 pm »
me encanta la makina,  :impre: :impre:
Re:10 años sin la "RUTA DEL BAKALAO" (O más..)
« Respuesta #5 en: 07 de Mayo de 2016, 21:11:29 pm »
Que  grande fue esa ruta y que grandes recuerdos guardo
 

El spam de este foro está controlado por CleanTalk